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“5 Tips para que el papá sepa qué hacer el día del parto”

¿Quién no ha pensado nunca sobre el día del parto?

Muchas os agobiáis porque os enfrentáis a lo desconocido, sé que os habrán contado mil historias sobre partos, y seguramente la mayoría nada buenos… ¿por qué? Pues porque parece mentira, pero a la gente le gusta más contar las penas que las alegrías y no hay que sugestionarse chicas… El cuerpo de la mamá está fisiológicamente preparado y capacitado para poder dar a luz. No es bueno darle tantas vueltas a la cabeza porque ese día llegará, y teniendo un parto bueno, o no tan bueno, el bebé acabará al calorcito de vuestros brazos. De vosotras también dependerá ir bien preparadas para ese momento, y no sólo me refiero físicamente, sino psicológicamente, hay que saber tener herramientas necesarias para saber afrontar las molestias que irán en aumento en ese día.

Es fundamental que los papás estén al pie del cañón

El padre también debe prepararse para el momento de una manera adecuada. Gracias a que hoy contamos con tanta información acerca del parto, ellos se involucran muchísimo más que antes y tienen interés de poder ayudar al máximo posible a su pareja, por ello, su papel ese día será fundamental.

El 50% es por parte de cada uno de los papás, sois un equipo

Cuando llegue el gran momento, él va a ser un pilar fundamental para nosotras. Ese día tenéis que formar un gran equipo en el que cada uno tiene que poner el 50% para que todo vaya sobre ruedas. El papá no sólo tiene que estar presente, sino que deberá involucrarse activamente.

1- Transmitir tranquilidad: va a ser él quien nos ayude a tranquilizarnos, incluso a relajar nuestra respiración que seguro se verá un poco alterada por los nervios, el cansancio y las molestias. Guiar la respiración  es fundamental para controlarla y evitar así  que nuestro  bebé no se oxigene debidamente, provocando que los músculos, sobre todo el útero, no trabajen tan bien en un momento tan crucial como el parto. Cuanto más se oxigene la mamá, más se oxigenará el bebé. El papá debe conocer lo suficiente a su pareja para saber cómo puede ayudarle a relajarse, porque hay muchas veces, y sobre todo ese día, que algunas cosas nos pondrán más nerviosas de lo habitual.

Mujer en proceso de dilatación acompañada por su marido que le apoya pacientemente agarrándole de la mano.
Tranquilizar a la mamá y ayudarla a dirigir la respiración

 

2- Crear un ambiente íntimo y agradable: También me gustaría explicar que es necesaria la comunicación entre los dos antes de que llegue el día, hablarlo para ver cómo queréis vivirlo. Es un momento tan especial que hay algunos que quieren vivirlo en su más estricta intimidad, pero no todos son así, hay padres que prefieren no estar o madres que puede que necesiten el apoyo emocional de otra persona como puede ser su madre, su hermana… que les transmita más tranquilidad o seguridad que un marido nervioso en esos momentos. Es importante tener en cuenta este punto, porque son unas o muchas horas de espera en las que la mamá va a pasar por momentos muy estresantes, al principio de la dilatación las contracciones serán más llevaderas, podremos comunicar o expresar lo que sentimos pero una vez vaya instaurándose la fase más activa de la dilatación, cada vez se vuelve una mucho más introvertida, las contracciones son más dinámicas y es difícil afrontarlas si una no está concentrada en lo esencial, respirando y oxigenándose. A veces, cuando hay demasiada gente en la habitación esto es difícil y es algo que debemos afrontar sacando fuerza de donde podamos.

 

3- Estar a tu lado: El papá siempre tiene que permanecer al lado, con el tacto suficiente empatizando con la situación, pero sin agobiar a la madre y sobre todo, evitar atosigarla con ver la cara que pone si le duele, si no…

Mamá afrontando una contracción mientras que el papá respeta su espacio pacientemente
Dar espacio a la mujer para no atosigarla demasiado el día del parto

 

Sencillamente, necesitamos teneros al lado, dándonos la seguridad que necesitamos para el momento con palabras como “lo estás haciendo muy bien”, “venga que no queda nada…”. Jamás preguntar:

  • ¿te duele? La respuesta es casi inevitablemente sí (si la mujer está de buenas)

  • ¿Qué puedo hacer, qué necesitas? Es mejor consultar con la matrona o la ginecóloga si tienes dudas o en qué estado/fase del parto está tu mujer para poderla apoyar de la mejor forma posible.

Centraros en vuestra mujer y dejar un poco de lado, el móvil, porque eso sí que es verdad que puede llegar a poner muy nerviosa y los nervios no son buenos compañeros ese día. Hay que centrarse en el aquí y ahora, son momentos únicos y tu mujer te necesita.

4- Ayudar a manejar el dolor: Nuestro súper papá nos puede ayudar de mil maneras, entre ellas con el simple hecho de darnos la mano, acariciarnos, masajearnos la espalda o realizar compresiones sacras cuando veamos que nos duele. El tacto y el calorcito proporciona muchos beneficios sobre el cuerpo y hay que perder el miedo a tocar en esos momentos clave… Ser sostén cuando la mujer está incorporada. Un buen compañero, es esencial.

Masaje lumbar que realiza el papá a la mamá para disminuir el dolor el día del parto
Masaje lumbar para disminuir el dolor de espalda el día del parto

 

5- Padres que necesitan hacer cosas pero sin desconcentrar a la mujer: A estos padres hay que comunicarles previamente todo aquello que pueden hacer durante el parto de forma mecánica: llevar preparado avituallamiento para el parto y el postparto inmediato, descargarles una app para que ellos también lleven el control de las contracciones (muy útil en la fase de dilatación), dejarles encargados de la música (si se permitiera tener en la habitación). Animar como el que más a la mamá para que no nos vengamos abajo o que nos entre el miedo repentino. Hay que cogerlo con ilusión, ganas e ir concienciadas en cuerpo y mente para reunir las fuerzas suficientes en todo el largo proceso del parto.

El recién nacido necesita de vosotros, no olvidéis el piel con piel

Cuando ya haya nacido el peque, siempre es importante pedir verlo, tocarlo y que te lo pongan piel con piel. No siempre es posible ya que en el caso de cesárea, al ser una cirugía, no te lo van a permitir en algunos hospitales hasta que estés lista, pero no olvides que en estos casos podrá ser el padre quién lo haga y que es algo fundamental para el bebé así que os animo a que siempre lo pidáis. Es importantísimo para el bebé sentir el calorcito de sus papás, el latido del corazón y la voz que es tan conocida para ellos después de tantos meses juntos. Por eso, habladles, acariciadles, besadles sin que os de ningún apuro que haya gente de por medio, todos a vuestro alrededor están acostumbrados a ver esas tiernas escenas. Es vuestro momento y nada ni nadie os debe privar de él.

El postparto o puerperio, aún no lo he vivido, y por eso, el próximo día os hablará Paloma acerca de sus tres postpartos y las diferencias que vivió ella entre unos y otros.

Yo, lo que puedo contar forma parte de todas vuestras experiencias narradas en primera persona. Me habéis contado que es una de las épocas más duras (e incluso más que el propio embarazo…) y que nunca vas suficientemente preparada como pasa en el parto, del que solemos tener mucha más información al alcance de nuestras manos. Muchas veces, los fisioterapeutas decimos que la camilla es como un confesionario, un lugar donde os relajáis y a veces conseguís soltar aquello que os preocupa u os atormenta… Y casi todas coincidís en lo mismo, esta época de la crianza es bastante complicada…

Todo es nuevo aunque creo que las mamis tenemos un sexto sentido para poder cubrir todas las necesidades de nuestro pequeño, sabremos si lloran por hambre, por sueño o por algún dolor que tengan… pero no lo sabremos desde el principio, eso es algo que iremos identificando en el transcurso de los primeros días, con paciencia y observando bien cada momento, hasta conseguir ese vínculo tan importante que nos dará la clave de todo y donde nuestro hijo y nosotras ya seremos uno.

La falta de sueño, el cansancio y el malestar propio de un parto nos hace estar más nerviosas de lo normal y a nuestra pareja le ocurre lo mismo porque posiblemente tampoco duerma todo lo bien que lo hacía antes de convertirse en padre, aunque no sea él el que tenga que dar el pecho.

Es una de las épocas más difíciles para la pareja y no hay que olvidarla en ningún momento siendo importantísimo cuidarse mutuamente sin que falte nunca la comunicación, que si necesitáis decir algo hay que decirlo, pero siempre desde el cariño y la comprensión; que sepamos ponernos en el lugar del otro, armarnos ambos de paciencia y a ¡quererse mucho que ya somos una familia! Hay que dar nuestro 200% porque nuestro bebé y nosotros como papis lo merecemos!!

  • Fotografías cedidas por Eva Gascón (www.evagascon.com). Especializada en Fotografía de Nacimiento y Fotografía Emocional.

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