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El primer postparto, ese gran desconocido

¡Hola chicas! Por fin saco un ratito para poder escribir en el blog y contaros de primera mano mi experiencia como mamá de 5 niños muy seguidos. Mi propósito en este pequeño espacio es ayudaros en la maravillosa aventura que es “ser madre”, con la experiencia que he ido adquiriendo estos 6 años que llevo de maternidad intensiva. Evidentemente es contar mi experiencia y lo que a mi me ha funcionado sin que signifique por ello que sea lo correcto y lo que hay que hacer, porque además cada mamá y cada niño y cada situación es diferente.

“Qué maravillosa esa aventura de ser madre…”

Voy a estrenarme hablando sobre algo que me habéis preguntado muchas veces, los postpartos que he tenido, cada cuál más diferente si cabe y así contaros mi experiencia en una de las etapas más duras y menos conocidas por las que pasamos todas las madres.

Como muchas ya sabéis, soy mamá de 4 niños y 1 niña, de tan sólo tres embarazos. En el segundo embarazo me dieron el “sorpresa-susto” de que no venían dos, sino tres, ¡trillizos! (dos niños gemelos y una niña melliza de ellos).  Algo que jamás me había imaginado porque en la familia de mi marido y en la mía ha habido embarazos de gemelos y mellizos pero nunca de trillizos.Hoy hablaré de mi primer postparto, que después de vivir los dos últimos puedo definirlo como UN POSTPARTO DE LUJO, el de mi hijo Gonzalo.  Fue el mejor y más fácil de todos.

Mi primer postparto, el mejor y más llevadero. Ahora puedo decir que fue un postparto de lujo.

El parto fue muy bueno, a pesar de que me lo tuvieron que programar en la semana 37 + 4 porque el chiquitín venía con un problemita muy típico en chicotes, tenía doble uréter en el riñón izquierdo y lo tenía bastante hinchadito, en realidad no se sabía bien lo que tenía porque en la eco no se podía ver del todo bien y por precaución y visto que el bebé estaba bien de peso y perfectamente colocadito y encajado para salir preferían estudiarlo cuanto antes. Sin embargo, para mi sorpresa el mismo día que llegué al hospital estaba ya dilatada de 2cm así que ¡estaba de parto! (“soy una escupeniños” ¡como mi madre!) Todo fue muy rápido y muy bien la verdad a pesar de los nervios y el miedo que tenía por primeriza y por el hecho de saber, por mi experiencia en el centro, que el primero era el más lesivo de todos,  puesto que es la primera vez que el bebé pasaba por el canal de parto.

“El primer parto, suele ser el más lesivo de todos, es la primera vez que el bebé pasa por el canal del parto”

Pero con dos empujoncitos Gonzalito nació, me lo dieron enseguida y le noté tan calentido y mojadito que me agobié pensando que se me iba a enfriar, así que mi instinto fue meterle entre mis sábanas y pegarle muchísimo a mí. Fueron segundos porque enseguida la matrona le puso una vendita en la cabeza para que se mantuviera calentita y me lo arropó en mi pecho, fue una sensación tan increíble que ¡nunca se me olvidará! El momento mágico enseguida fue interrumpido por mi señor marido cuando me acarició la cara, acarició a Gonzalito y me dijo: “tanta ropita de primera puesta para tenerle en bolas y con ese pañuelo a lo maño que le han puesto”! En ese momento no tenía nada al alcance para tirarle, pero en cuanto me echó una de sus sonrisas que aún me siguen volviendo loca y me dijo que era una campeona se me olvidó enseguida…

“Gonzalo se enganchó enseguida pero no fue tan fácil como te cuentan en algunas preparaciones al parto, qué importante es ir bien preparada…”

Gonzalito se me puso al pecho sin problemas pero reconozco que fui un poco pesada con las enfermeras porque no me explicaban del todo las cosas y yo ¡necesitaba enterarme bien! porque chicas, no es igual lo que te cuentan en la preparación al parto a lo que luego te encuentras y tienes que poner en práctica… Aun así enseguida cogí el truquillo, pero os diré que hasta pasado bastante tiempo no conseguí que el enganche no me siguiera doliendo y molestando un poco, a pesar de hacer todo lo que me decían las matronas y colocarle bien.

Las visitas venían y se sorprendían al verme sentada a lo indio en la cama cambiando al bebé.

Mi gine me encontró tan bien que sólo dormí un día en el hospital y al día siguiente nos dieron el alta.

Evitar una episiotomía y una cesárea es una bendita gloria, que no agradeces lo suficiente ¡hasta que las vives!

El postparto fue una etapa bastante buena pero no voy a negaros que también fue una época dura porque era todo nuevo para mí… Me encontraba un poco “inexperta”: me daba miedo todo, que no respirara bien, no sabía si se quedaba con hambre, me angustiaba enseguida cuando lloraba mucho, quería hacerlo todo perfecto y a veces, no llegas a todo porque te da hasta miedo dejarle solito mientras te duchas… Además todas sabéis que los primeros meses puede resultar bastante agotador el tema de dar el pecho porque los recién nacidos maman cada dos horas (a veces incluso más porque al principio lo mejor es a demanda…) y tardan media hora en mamar, lo que se traduce en estar todo el día dando de comer.

“Aunque a mi me parece una de las sensaciones más maravillosas y únicas del mundo, la lactancia materna suele resultar agotadora los primeros meses de vida del bebé”

Igual que a nivel físico me recuperé enseguida, tema abdomen y suelo pélvico fenomenal, el peor recuerdo que tengo son dos cosas: la subida de la leche y los cólicos de Gonzi que empezaron al mes de nacer.

Respecto a la subida de la leche, se supone que es a los 2-3 días en caso de parto natural, y a veces un poco más en caso de cesárea. Yo al segundo día, ya en casa empecé a notar el pecho muy muy duro, muuuy grande y un poco caliente y la verdad que me asusté un poco porque me dolía mucho al dar de mamar.  Gon no se me agarraba bien por la tensión tan brutal que tenía en el pecho y me daba miedo usar el sacaleches para vaciarme porque me habían dicho que te estimulaba aún más la producción y era un círculo vicioso…

Lo que mejor me vino fueron los masajes antes de dar el pecho o si estaba muy mal ducha caliente con masaje en el pecho que me ayudaba a que desapareciera esa rigidez y esas “piedras” como yo las llamaba y eso hacía que, aunque el pecho seguía estando súper hinchado ya no estuviera tan tenso y Gon se pudiera enganchar mejor y así fuera él siempre quien me vaciara, si después de darle seguía fatal sí que usaba un poco el sacaleches que me era más fácil después de haber mamado el niño, aun así preferí evitarlo todo lo que pude. Después de dar el pecho me aplicaba frío para calmar pero sin que tocara la aureola ni el pezón… y más ó menos esto fue lo que me funcionó.

“Duchas de agua caliente acompañados de masajes antes de dar de mamar, ponerme mucho al niño al pecho antes que usar el sacaleches y frío local después para calmar en algunos casos fue lo que me funcionó”

Aun así tranquilas, porque la subida suele durar unos 3 días, y ya la cosa se va normalizando y cuando por fin consigues pasado un tiempo, alcanzar un equilibrio e instaurar bien la lactancia es la cosa más bonita y maravillosa del mundo! Eso sí! Yo siempre lo he dicho los inicios son muy duros y a veces a más de una le hace tirar la toalla, por eso es muy importante ir bien preparada.

Después de este primer bache, que superamos sin demasiado drama, empecé a disfrutar de mi bebé, era tan bueno y dormía tan bien! sólo se despertaba para comer, incluso a veces le tenía que dar dormido porque se pasaba 4 horas dormidito sin pedir, y como nació a las 37 semanas y era chiquitín me recomendaron darle cada 2-3 horas, aunque no pidiera por la noche, para que cogiera peso rápidamente, y así fue, en una semana no solo no perdió sino que la pediatra se quedó sorprendida de lo que había engordado.

Todo iba fenomenal  hasta que al cumplir más o menos el mes, Gonzi empezó a dormir muy mal por las noches. Los cólicos llegaron a casa…

Siempre comenzaba más o menos a la misma hora del final de cada tarde y al principio de la noche a estar como incómodo y a llorar desconsoladamente. Yo, la verdad es que sufría bastante porque no entendía el motivo del llanto y me sentía bastante impotente al no saber cómo ayudarle. El llanto era constante, y podía durar hasta 3 horas, agitaba los brazos y las piernas, encogiéndolos y posteriormente estirándolos… Seguro que los padres que hayan pasado por lo mismo, saben perfectamente lo que estoy describiendo. Expresan nerviosismo, irritabilidad y lo peor de todo es que pocas cosas les calman en ese momento. Yo me acuerdo que le acunaba, le acercaba a mi cuerpo y la ponía boca abajo, apoyado en mi antebrazo que la verdad que era la postura que más le calmaba.

Cuando se lo comenté a Belén, me dijo que quería echarle un vistazo a ver qué tal tenía el abdomen y me preguntó si había notado el abdomen hinchado y muy duro, que si el peque expulsaba bien los gases, si estaba con estreñimiento y que cómo me lo ponía al pecho para darle de mamar. La verdad es que no sabía que la manera de colocarte al bebé podría hacerle tragar más o menos gases, lo que es ser primeriza… Después de verle Belén, le hizo una sesión de fisioterapia centrándose en regular el transito intestinal y sacar los gasecitos que tenía acumuladas pero me recomendó que le tratase un osteópata del equipo que pudiera quitar ese estado de colicazos que tenía Gonzalo, ya que no todos los niños tiene porqué cursar con ese mismo cuadro clínico, pero dio la casualidad que el nuestro sí.

Los cólicos es otro de los problemillas que pueden influir en tener una mejor o peor época de crianza. En el caso de Gonzalete, fueron sólo cólicos, pero la sintomatología que pueden presentar puede ser muy variada, presentando uno o todos los síntomas que a continuación os pongo; muchos gases, tripa dura, muy hinchada, estreñimiento, reflujo, lengua blanquita, el niño cuando le das el pecho se echa hacia atrás como rechazando la toma, llanto incontrolable, irritabilidad, trastornos del sueño… Gonzalo dormía súper bien, pero fue al mes cuando empezaron las noches malas, en las que no había manera de consolarle y se ponía muy rojo, tensando mucho el abdomen. Por eso me extrañó el cambio de actitud pero sí… al principio, cuando son chiquitines son muy muy buenos… y cuando van comiendo más y utilizando más todo el aparato digestivo se van viendo este tipo de cositas! El llanto es como muy repentino y al llorar, el bebé traga aire por lo que provoca más cúmulo de gases y por lo tanto, mayor dolor, más hinchazón abdominal y dureza.

A pesar de los cólicos que tenía Gonzalo comía y subía de peso. La verdad es que la succión le calmaba bastante! Y yo intentaba pegármelo mucho a mi cuerpo y evitar que tragara aire.

Mucha gente piensa, que es algo normal por lo que tiene que pasar cualquier bebé, y que con el tiempo mejora solo, y si, en algunos casos es así pero normalmente duran de tres meses hasta 7 y 8, por lo que yo, particularmente, prefería optar por el tratamiento para los cólicos con osteopatía infantil. Cuando me dijeron que el dolor que pueden sentir es semejante a un cólico de gases que sufre un adulto, no me lo pensé dos veces…

“Empezamos las sesiones y puedo gritar a los cuatro vientos, que en tres sesiones los cólicos dijeron “adiós”! Yo no me lo creía y Raúl menos todavía…”

Después de que los cólicos desaparecieran, Gonzalo ha sido siempre un niño buenísimo, dormilón, tragón y muy pero que muy simpático y se ha convertido en un hermano mayor de primera, estoy muy orgullosa de mi niño, es un pedazo de pan y le quiero infinito.

Espero que os haya gustado la experiencia de mi primer postparto, en mis siguientes posts os hablaré de los dos restantes para que veáis lo diferentes que pueden llegar a ser!!

 

 

6 respuestas en "El primer postparto, ese gran desconocido"

  1. Qué difícil y qué bonito es el postparto!!! Las hormonas no ayudan mucho, pero no deja de ser una etapa única. GRACIAS por compartirlo!! Cuanto más se conozca, mejor se lleva. Está tan idealizado que muchas mamás se sienten muy solas, y conocer testimonios reales ayuda un montón. Un abrazo!

  2. ME ENCANTA ESTE POST ,ES PRECIOSO Y TIENE MUCHA INFORMACION GRACIAS NOS VEMOS PRONTO.

  3. GRANDES CONSEJOS DE LAS MEJORES UN BESO A TODO EL EQUIPO

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