Desde el punto de vista físico, el parto es un proceso traumático para la mujer y para el bebé. Tanto si es cesárea como si es parto vaginal sin complicaciones o si requiere uso de instrumentación (forceps, ventosas) el bebé sufre un estrés físico. Realizar una valoración de fisioterapia u osteopatía de tu bebé días después del parto, ayuda a descartar posibles tensiones musculares, tensiones a nivel fascial provocadas por la presión craneal en el expulsivo y tensiones producidas tanto dentro del útero como en el propio proceso de parto, y constatar que todo está en perfecto estado para crecer y desarrollarse o para detectar precozmente cualquier posible patología, y que mejor forma que desde pequeñitos, que es cuando tienen más potencial de cambio y adaptación y cuando la osteopatía ofrece soluciones definitivas.
En BabyBe Woman entendemos que cada bebé es único y que su desarrollo debe ser acompañado de manera totalmente individualizada, respetuosa y adaptada a sus necesidades en cada etapa.
Nuestra Valoración Infantil está diseñada para realizar una exploración global y personalizada del bebé, valorando su desarrollo motor, neurológico, postural, digestivo y orofacial desde una mirada especializada e integrativa.
Los bebés no nacen con todas sus capacidades desarrolladas. Estas se adquieren progresivamente a medida que su sistema nervioso madura y se relaciona con el entorno. Por eso, desde la fisioterapia pediátrica y la osteopatía infantil acompañamos y guiamos el desarrollo natural del bebé durante sus primeros años de vida.
Durante la valoración observamos aspectos fundamentales como:
- Control cefálico
- Preferencias posturales
- Simetrías corporales
- Volteo
- Gateo
- Sedestación
- Primeros pasos
- Desarrollo motor global
- Calidad del movimiento
- Reflejos y organización corporal
Siempre respetando el ritmo madurativo de cada bebé.
Información Adicional:
Acompañamos de forma especializada a bebés y niños que presentan:
- Cólicos, gases, reflujo o malestar digestivo
- Plagiocefalia o asimetrías craneales
- Tortícolis y tensiones cervicales
- Dificultades en la lactancia y el agarre
- Irritabilidad, llanto frecuente o alteraciones del sueño
- Retrasos en el desarrollo motor
- Alteraciones posturales y musculoesqueléticas
- Tensiones derivadas del embarazo o del parto
- Otitis recurrentes y congestión lagrimal




